Gordita,
Sé que han pasado algunos meses desde que no escribo por acá.
Y ya me recordaste varias veces que yo mismo prometí no dejar de hacerlo. Es
cierto, el día a día me ha ido llevando y yo no me he estado dando tiempo para
las prioridades.
Hoy quisiera retomar esta promesa y no solo eso, quisiera
que conversemos. Sé que tu y yo hacemos todo lo posible para andar juntos de la
mano y para que Matías además, sea un niño feliz.
Pero creo que debemos ser más conscientes de esto, a veces
uno vive en automático porque piensa y siente que las prioridades están fuera
de la casa. Que equivocados estamos a veces, las prioridades están dentro.
Cierto que me preocuparía vivir sin dinero, sin trabajo, sin amigos, sin circulo,
en cambio no concebiría una vida sin ti o sin mi hermoso Matías.
Y a la pregunta si estamos ambos dando el 100% para ser la
familia que necesitamos ser, no llego a responderme con algo que me deje tranquilo.
Ojo, estoy claro que estamos dando todo lo que tenemos desde
el esfuerzo, pero a veces como me pasa en el trabajo con los equipos y se los
digo a mis equipos porque a mi un día me lo dijeron así, “necesitamos más que
tu esfuerzo, tu cerebro”.
¿Y a que quiero llegar con esto? No se si somos conscientes
de todo lo que estamos haciendo en la vida de Matías. Ser familia requiere
nuestra mejor versión, no se si la estamos dando. Ojo esto ya no se trata de
ganar más, o tener más. Se trata de ser más y sobretodo de que cada decisión
que tomemos seamos plenamente conscientes de como nos afecta como familia y
como lo afecta sobretodo a él. Estamos moldeando su vida, y más que eso, en
estos momentos estamos moldeando sus cimientos con cada cosa que hacemos o cada
cosa que dejamos de hacer.
Tu eres lo que elegí para mi vida y Matías es lo que la vida
nos regalo a ambos para motivarnos a ser la mejor versión que podemos ser de
nosotros mismos.
Yo estoy dispuesto a dejar de ser lo que soy hoy, con tal de
que Matías cuando me recuerde, encuentre esos recuerdos que llenan de orgullo y
que son refugio para el alma. Te hago la misma pregunta, no me la tienes que
responder hoy. ¿a que estas dispuesta por esta familia? ¿Qué tipo de persona
quieres que Matías sea? ¿Qué tipo de persona crees que el vería? ¿Qué crees que
diría hoy de ti si el pudiera hablar y le preguntarán que aprendió de ti?
Todas esas preguntas debemos contestarlas con la mayor
conciencia sabiendo que de ellas depende que cuando tu y yo no estemos en este
mundo dejemos un ser bueno, de provecho, funcional, pero sobretodo sano y
feliz.
Y una de las cosas que quiero que Matías recuerde y aprenda
de los dos, es que el amor puede ser para siempre, y que las promesas como esta
que yo hice de escribir aquí cada 26, están hechas para cumplirse. Sin embargo,
que la vida no es perfecta que uno puede desviarse de las promesas y eso no lo
definirá, lo definirá la manera en que vuelva a ellas y en que desarrolle su
constancia.
Dicho todo esto, llevamos 10 años juntos, 5 años de
matrimonio, que sin un amor real no podrían existir. Sé que a veces nos
queremos tirar por la ventana, sé que a veces quisieras volver a tu casa para
no verme por unos días. Y eso me hace valorar aún mas que sigamos juntos y que
incluso no queriendo vernos, nos sigamos protegiendo, cuidando y eligiendo.
Gracias por ser tú, la luz de la casa y por ser mi contraparte porque tu
alegría, tu ternura y tu optimismo a veces desenfocado es lo que siempre le
hace falta a mi apatía, mi ogrura y mi pesimismo fundamentado. Feliz 26! Hoy son 124 meses juntos! ¿Quién lo diría?
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