lunes, 3 de septiembre de 2012

Eres más que 120


Es muy fácil decirte las cosas que pasan por mi cabeza, a veces no necesito decirte nada para que sepas lo que estoy sintiendo e incluso cuando quiero disfrazar mis miedos encasillados en bromas sin sentido descifras que te estoy pidiendo sin palabras que te quedes a mi lado. La vida y sus caminos son un misterio para cada uno, vamos descubriendo el guión que nos toca vivir exactamente con el paso de cada segundo, pero la vida en un intento misericordioso por hacernos sentir dueños de nuestra propia felicidad nos da la oportunidad para intervenir en ese guión y ponerle nuestra “sazón” propia o cambiar ciertas cosas que no nos gustaría efectuar en la historia.

Para mí la vida ha sido eso, desde que he aprendido a conocerla. Una montaña rusa llena de altos y bajos de la que todavía no conozco ni he aprendido a predecir sus formas ni maneras. De niño pensaba que todo era perfecto, que los problemas no llegaban y hasta incluso siendo adolescente la vida me trato con cierta “condescendencia”. Con el paso de los años aprendí que como decía el titulo de una novela mexicana “El destino no tiene favoritos” y que al final todos tienen que pasar por el amargo del café para saborear al final la textura, la esencia. Aprendí que familia no es necesariamente la que te da el parentesco o el apellido y que no necesariamente la cercanía física implica cariño o amor. Aprendí a decir adiós sin decirlo de verdad, el dolor de perder a alguien querido que era parte de mis sueños más felices, que ahora gracias a su ausencia, pierden su estado original. Aprendí el dolor de perder a alguien que compartió un lazo de sangre conmigo, alguien que me enseño parte de lo que es el amor de un padre y al que tendré que agradecer eternamente si es que yo llegara a ser uno tan bueno como él. Aprendí que hasta de los amigos más fieles es necesario cuidarse porque al final cada uno tira agua para su molino. Estoy aprendiendo a afrontar la vida con un dolor inmenso que me acompaña todos los días y tu ya sabes cuál es. En resumen, la vida me ha dado muchas cosas y hasta hoy aprendo de ella y sé que seguirá siendo así.

De esta manera entiendo que el camino no está hecho, que uno hace el camino con sus decisiones y que la vida te regala oportunidades hasta cuando crees que ya ni tú mismo las quieres encontrar.  Estos 120 días que han pasado han sido extraordinarios a tu lado. En ellos he conseguido el valor para luchar por mis ideas aun en contra de quienes más quiero. En ellos he conocido un sentimiento que no pensé que se pudiera sentir en tal magnitud, en ellos he conocido el valor de un amor verdadero, la voluntad de la entrega sincera, lo bello de la compañía cuando hay deseo de compartir, lo increíble de no sentirse avergonzado por nada, la reconfortante tibieza de la libertad que da el no esconder nada porque no hay miedo al que pueden pensar de ti. Solo puedo pensar en amor cuando estoy contigo, solo puedo pensar en entrega cuando se trata de mí y mis acciones para ti, solo puedo pensar en vacio cuando se trata de extrañarte. Amor, Vida, Cielo, Reyna, 120 días parecen ser pocos, pero los siento como muchos porque siento que me conoces casi como nadie en el mundo. Descifras mis gestos, reconoces los cambios de mi voz, compartes mis gustos, aplacas mis miedos, alientas mis metas, me ayudas a darle forma a los sueños.

Cielo, ¿cómo decirte las cosas de una manera poco pasional?, ¿cómo definirte de manera exacta sin ambigüedades ni omisiones?, ¿cómo explicarte matemáticamente  lo que sucede en mi cerebro cada vez que te veo?

Me gustaría intentarlo pero sé que en el intento fracasaría irremediablemente porque eres todo lo indefinible en mi mundo, porque de ti nace mi pasión y porque no habría teorema ni formula capaz de definir lo que provocas en mí. Eres una mezcla perfecta adornada de virtudes infinitas donde los defectos no se ven. No sé si te preguntes a veces porque te amo, para ser sincero yo si me he preguntado de vez en cuando el porqué tu me amas. No sé si te ayude un poco o alivie en algo tu curiosidad pero trataré de definir ¿Qué es lo que me apasiona de ti?

Es tu locura pragmática, tu sutil delirio, como me amas en silencio y aún en mis oídos escucho una fiesta y veo luz en la oscuridad. Es tu carácter fuerte, tu dominante tibieza. Es tu curiosidad natural casi científica que te dibuja en los ojos una ansiedad inocente cual niña que espera por una sorpresa anunciada. Es tu voz y sus maneras, aquellas que me tienen ensimismado. Es tu presencia señoril, es tu ausencia torturante. Es tu solidaridad para conmigo, tus ganas y capacidad de ser mi viga matriz. Es tu saludo de buenos días y tu beso de buenas noches. Es tu capacidad perfecta de seguir soñando. Es tu incapacidad de perder la fe. Es tu dolor compartido, tu perfecta armonía. Es la ternura infinita que refleja tu mirada, aquella inocencia inmortal que no conoce de tiempos ni de edades, esa ingenuidad infantil que se dibuja con tu sonrisa y que se corona con aquel brillo en los ojos digno de un niño cuando abre su regalo de cumpleaños. Es tu sonrisa soñadora, tus engreimientos tiernos, los detalles que tienes conmigo, tu manera incesante de extrañarme, tus celos que escondes con sutiles gestos, tu confianza firme en mis intenciones, tu perfecta sinergia con mi personalidad infantil, tus ganas de jugar conmigo, tus besos suaves, tus manos firmes, la manera en que sujetas mis manos, la dulzura casi empalagosa de tu voz cuando me habla, tus abrazos fuertes y llenos de amor, tu gusto por dormir en mi pecho, tu capacidad de perdonar, de bajar la guardia por preservar la perfección de los momentos o la perfección de esta historia.

Soy firme creyente que se le tiene que agradecer a la vida las lecciones, los momentos, las personas. Y créeme que con cada día que pasa a tu lado encuentro una manera y un momento para agradecer a la vida por tan precioso regalo, tu compañía y tu amor. Y te agradezco a ti por estos 120 días llenos de sorpresas, de sonrisas, de besos, de caricias, de descubrirte y en el proceso descubrirme a mí, de momentos buenos, también de malos pero lo importante es que los malos han pasado y los buenos han quedado.

Hay tantas cosas por las que podría agradecerte, pero ni en la gratitud cabe tanto porque eres mucho más de lo que podría pedir, eres el regalo de navidad que espera a las 12 para ser descubierto. Eres la vida misma dejándose vivir, lo que tarda en llegar pero resarce la espera. Eres el tiempo detenido por la fuerza de un abrazo. Eres como una droga inmaterial, el punto seguido de todas las oraciones que definen mi vida. Eres un jardín de mediocielo en plena primavera regalando flores con alegría sincera. Eres mi convicción más firme, mi palabra más cálida. Eres como agua helada en pleno desierto tan rara como un año bisiesto, esquiva como luz para el ciego. El abrigo perfecto de invierno, las hojas que pierdo en otoño y las flores de mi primavera. Eres el corrector sobre mi tinta, como un mar llevándose las huellas de una vida que no logra saber cómo ha existido sin ti.  Eres un eclipse perfecto, una lluvia de galaxias, un cometa en nacimiento. Eres la presencia tácita en todos mis segundos, el recuerdo más reconfortante, la mano que me toma cuando el camino se hace incierto, el aliento que nunca acaba, la confianza inquebrantable, el remedio para mi desesperanza. Eres mi programa favorito que juega en canales distintos, la diversión sincera con infantil inocencia, el placer infinito con salvaje adultez.

Después de estos 120 días solo quiero decirte Gracias, por entregarte todos los días a vivir esta historia conmigo, por atreverte a escribir en mis páginas, por ser mi apoyo para todo y mi aliento para lo que está delante. Gracias por aguantarme aún en mis momentos más difíciles, gracias por evitar que tus impulsos me manden bien lejos cuando no se comportarme, gracias por soportar mis celos enfermizos, mis rabietas de infante, mis arrebatos llenos de miedo disfrazados de indignación. Gracias por acompañarme en este camino que me toca caminar, gracias por darme la oportunidad de hacerte feliz y en esa felicidad regocijarme yo mismo. Gracias por regalarme tu mirada enamorada todos los días y provocar que a cada momento que pase mi amor por ti crezca y siga rompiendo los límites y los records de lo conocido por mí.

4 meses, 16 semanas, 120 días, 2880 horas, 172,800 minutos, 1 millón de alegrías, otras tantas sonrisas, tantos números que lamentablemente ni siquiera sirven para definir esta historia a tu lado. 4 meses parecen una eternidad porque siento que te conozco de toda la vida pero a la vez 4 meses son poco comparado con todo lo que tenemos por vivir juntos.  JLHT, Gracias por amarme, gracias por extrañarme, gracias por permitirme soñar a tu lado, gracias por haberme permitido vivir estos 120 días maravillosos, gracias por ser quien eres, y quien me hace ser lo que soy ahora. Feliz 3! TACTMC!